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... RUTAS URBANAS Y RUTAS RURALES EN CALDES DE MALAVELLA...
Hace unos 30.000 años, el hombre prehistórico, atraído por la presencia de las aguas, ocupaba de manera esporádica lo que hoy es la villa de Caldes. Los restos arqueológicos encontrados en Puig de les Ànimes, correspondientes a la época del paleolítico, son testigo de ello.
Es evidente que Caldes debe su existencia a la presencia de aguas termales que, a pesar de brotar desde épocas muy remotas, son aprovechadas por primera vez por los romanos, gracias al valor que cobra la hidroterapia en el campo de la medicina.
La huella más importante que nos han dejado los romanos es uno de los monumentos más representativos de Caldes: las termas medicinales, de una antigüedad de 2.000 años. La estación termal de Caldes, la antigua Aquis Voconis, y posteriormente el municipio de Aquae Calidae, constituía un lugar de paso obligado en el trazado de la Vía Augusta, la vía de comunicación más importante entre Roma y Cádiz. La importancia de Caldes en época romana la podemos confirmar gracias a las lápidas funerarias (que hacen referencia a miembros de una misma familia, los Emilis de la tribu Quirina) encontradas en la ermita de San Grau, ya que de ellas se desprende que la villa de Caldes tenia consideración de municipio, situación que únicamente se contemplaba en una quincena de poblaciones de todo el Principado, y que los habitantes se llamaron “Aquicaldenses”.
Con la caída del imperio romano (s. IV) y la irrupción del cristianismo, se interrumpió el uso de las termas, y se inició una época de crisis con rebeliones y continuadas invasiones. Esta situación de tensión forzó una progresiva despoblación hacia las zonas montañosas.
En la edad media, una vez Caldes volvió a estar repoblado, se erigió, justo sobre los baños públicos, el castillo de Caldes con su muralla, símbolo del poder feudal. Los conflictos vividos en esta época produjeron el recogimiento de la población alrededor de las fortificaciones.
Las noticias escasean en toda la época medieval, pero tenemos constancia que en el s. XV las termas se usaron como hospital, donde el agua era utilizada con fines terapéuticos e higiénicos. El jesuita P. Gil escribió hacia el año 1600 “item en Caldas de Malavella, a dos leguas de Girona y ha uns banys excellentissims, a hon casi per espay de un cuart de llegua o mitja llegua y ha moltes fonts d’aygua calenta”.
Aún así, a finales del s. XVIII, el viajero Zamora afirmó, después de situar los manantiales, que “en el día de hoy se hallan abandonados” y pidió que “los gobernadores podían activar que se compusiesen estos baños”. Pero no fue hasta mediados del s. XIX, cuando una serie de cambios profundos, actividades económicas y costumbres sociales y culturales, tuvieran como trasfondo el renacimiento de la actividad termal.
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...rutas urbanas...
El termalismo en Caldes de Malavella ha dado al pueblo una personalidad propia reconocida en todas partes gracias a su actividad balnearia. El inicio del fenómeno balneario a finales del siglo XIX contribuyó a la explotación de las aguas y al desarrollo urbanístico de la población.
La arquitectura modernista y noucentista y el eclecticismo que hoy aún podemos observar, es el testimonio de una época de esplendor y desarrollo de la villa, en la que la burguesía, una nueva clase acomodada, enfatizó las propiedades curativas de las aguas termales dando un nuevo valor a la sociedad rural.
Los manantiales más conocidos están situados en los puntos conocidos como Puig de les Ànimes, Puig de San Grau y Puig de les Moleres. El circuito hidrotermal (el ciclo del agua) llega a una profundidad de 1.000 metros, donde las aguas adquieren las propiedades medicinales a partir de la disolución de los minerales, debidas a las altas temperaturas que las empujan hacia arriba. Al salir al exterior, estas aguas alcanzan los 60º C.
En observar el núcleo urbano de Caldes de Malavella, no se puede prescindir de imaginar que el brotar de las aguas se ha ido solidificando en la diversidad de edificios.
El estrecho vínculo entre el agua y las diferentes tipologías edificatorias es una constante indisoluble a lo largo de su historia. El agua es el elemento físico que determina y da cohesión a la evolución de la población de Caldes: desde los primeros asentamientos prehistóricos alrededor de Puig de les Ànimes, pasando por las edificaciones que generan el primer aprovechamiento racional de las aguas realizado por los romanos, hasta el auge producido por los balnearios que nos ha dejado las manifestaciones arquitectónicas más notables, la simbiosis entre agua, piedra y baldosa, define una realidad urbana llena de matices y de rasgos singulares. Entender lo que se acaba de escribir es un ejercicio que no presenta ninguna dificultad ya que un paseo por la villa de las aguas nos proporciona los elementos necesarios para poder valorar el contenido de la simbiosis mencionada.
- Caldes de Malavella: PASADO Y PRESENTE
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- Caldes de Malavella: LA CULTURA DEL TERMALISMO
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...rutas rurales...
La comarca de La Selva es uno de los territorios con más atractivos paisajísticos de toda Cataluña por la diversidad y riqueza de sus elementos naturales. La Selva es la comarca del agua. A lo largo de la historia, el agua ha unido el hombre a la tierra y a la vez ha sido el nexo de unión entre paisajes tan diversos como la montaña, la planicie y la costa. Este vínculo se manifiesta sobretodo en la multitud de arroyos, fuentes, saltos de agua y pozos que nos invitan a adentrarnos en rincones casi intactos, sin olvidarnos del mar, donde las olas y las pequeñas calas de la Costa Brava nos guardan numerosas sorpresas visuales.
Caldes está situado en la planicie de La Selva, entre la depresión de la Selva y la cordillera litoral; una situación que permite la convivencia de elementos de aspecto mediterráneo y centroeuropeo que le confieren una riqueza biológica poco común. Antes de nada, quisiéramos advertir de la aparente monotonía que nos ofrece, a primera vista, el paisaje en su conjunto. Una impresión que puede resultar, y de hecho resulta, engañosa.
Caldes, con un término municipal de 56 km2, presenta una gran proporción de bosques: robledos, alcornocales, encinares, pinares...Nos adentramos en todos ellos siguiendo las diferentes rutas de senderismo y BTT de la población, resultado de un proyecto comarcal, señaladas según los estándares determinados por Turismo de Cataluña:
- Ruta de Senderismo 1: RUTA DE LAS ERMITAS
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- Ruta de Senderismo 2: RUTA DE LA RIERA STA.MARIA
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- Ruta de Senderismo 3: RUTA DE LA RIERA BENAULA
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- Ruta de BTT 1: RRUTA DE SAN MAURICIO
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- Ruta de BTT 2: RUTA de los CAMPOS DE L’ONYAR
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